Bases geobiofísicas para la prospección y análisis geobiológico.

Con Fernando Pérez Fernández

“La radiestesia implica una serie de técnicas y herramientas que nos ayudan a ordenar las intuiciones y a obtener la información que nuestro inconsciente puede percibir en el entorno inmediato, pero también, de cualquier lugar y momento sobre el que posemos nuestra atención, aunque el acontecimiento se encuentre distante en el tiempo y el espacio. Siendo la consciencia, quien activa el sistema”

F. Pérez

En este vídeo, el séptimo de una serie de trece conferencias impartidas durante el PRIMER CONGRESO de GEOBIOLOGÍA, LA TIERRA VIVA, durante el mes de mayo de 2021, Fernando Pérez nos habla de los diferentes procesos que subyacen tras el movimiento de la vara adivinatoria que se utiliza en la práctica de la radiestesia para localizar, por ejemplo, un pozo, como vienen haciendo los zahoríes desde tiempos ancestrales.

En su conferencia, Fernando realiza una descripción de los mecanismos y relaciones de las partes que forman el sistema llamado radiestesia, desde la puerta de acceso a la información, hasta la obtención de la respuesta mediante una vara o péndulo que nos indicará el lugar, la profundidad o el carácter de aquello que la consciencia del zahorí busca bajo la tierra que lo mantiene oculto, ya sea un recurso mineral, un pozo de agua, algo extraviado, o el carácter biótico de la naturaleza geofísica de un lugar.

A través de diferentes ángulos veremos que somos zahoríes por naturaleza, que los procesos biofísicos que mueven la vara son complejos y naturales, y a su vez sencillos, como ocurre con facetas de nuestra naturaleza tan simples y humanas como caminar, respirar, ver o sentir.

Historia, filosofía, ciencia y la propia experiencia de ser zahorí, argumentan la complejidad del sistema que llamamos radiestesia, que, desde la práctica, se vuelve sencilla y natural como mirar y ver.

RADIESTESIA con una VARA de ZAHORÍ

Con Fernando Pérez Fernández

Cuando realizamos radiestesia con una vara de zahorí, como se hacía antiguamente, hacemos rabdomancia. Rabdomancia viene del griego rhabdos, vara y manteia, adivinación. Así que, adivinamos con una vara. En realidad, en occidente, la palabra rabdomancia era la utilizada para designar lo que hoy conocemos como radiestesia hasta hace poco más de un siglo.

La palabra radiestesia es muy nueva, creada por el abad Bouly hacia 1920 con las raíces del latino radium, radiación y el griego aesthesia, percepción por los sentidos o capacidad de sentir, expresando así el termino radiestesia como sensibilidad a las radiaciones.

La palabra zahorí, es muy interesante, viene del antiguo árabe hispánico al zuharí, similar al hebreo, el zoharí, ambas lenguas semíticas habladas en la península ibérica antaño, y que en su esencia significa, “el que hace el esplendor”. La palabra zahorí solo se utilizaba durante la antigüedad en la península Ibérica por la presencia árabe y denominaba a los buscadores de pozos para la extracción de aguas subterráneas.

En su origen hebreo, el esplendor, se expresa como el zohar. En árabe, el tercer astro más brillante en el cielo después del sol y la luna, se conoce como al Zuhara, para nosotros el planeta Venus, la diosa romana del amor, para los árabes, un magnífico esplendor en la oscuridad del cielo nocturno.

Cuando hacemos de zahorí, hacemos una luz, una claridad, un esplendor sobre algo oculto con una vara de madera que, en algunas ocasiones, expresa una respuesta sensible a un cambio en los campos geofísicos externos, o como diría Bouly, radiaciones telúricas.

El sistema que procesa la información que se obtiene con la radiestesia es indescriptiblemente complejo en contraste con lo sencillo que resulta el método, la radiestesia, en realidad es muy sencilla de practicar y si os apetece, os invito a que me acompañéis en esta breve clase de radiestesia con una vara de zahorí.